Perra Laika

 

perra laika

 

La perra Laika nació como un perro más en el lejano y frío  Moscú de 1954 pero murió de la forma más especial que jamás nadie hubiera adivinado: en la órbita terrestre. Fue el primer ser vivo en llegar tan alto, ni más ni menos que fuera de la Tierra.

El tres de noviembre de 1957, tras un periodo de entrenamiento y de numerosas pruebas, a la protagonista indiscutible de la misión espacial soviética llamada “Sputnik II” se la embarcó en un proyectil espacial a pesar de que ningún ingeniero había proyectado un viaje de vuelta. Horas después, a miles de kilómetros de su casa, falleció. Si bien es cierto que se trataba de un viaje que acabaría con la muerte del animal, su vida se apagó más pronto de lo esperado. Durante décadas, el secretismo soviético privó a todo el mundo de los detalles del primer viaje espacial con vida a bordo. Pero en el 2002 nuevos datos mantenidos como clasificados secretos fueron desvelados. En ellos queda claro que Laika sufrió altísimas temperaturas además de un gran estrés, ambos incompatibles con el mantenimiento de su vida.

El sacrificio del cánido absolutamente no fue en vano ya que reportó una cantidad ingente de datos que poco después sirvieron para que otra misión al cosmos, la protagonizada por Yuri Gagarin, fuera un éxito.

 

La misión espacial

 

En una época de feroces retos tecnológicos entre las dos grandes potencias del momentos, EEUU y la Unión Soviética, se estaba disputando la supremacía espacial, el conseguir enviar al primer ser humano al espacio. La delantera la estaban llevando los rusos: con la puesta en órbita del primer satélite artificial entorno a nuestro planeta. Esto sucedió el 4 de octubre de 1957 en una misión llamada Sputnik 1.

Sin embargo esto era solo un aperitivo ya que de forma inminente, tan solo cuatro semanas después y haciéndolo coincidir con el cuarenta aniversario de la Revolución de Octubre, Nikita Khrushchev había planeado llevar fuera de la Tierra a un mamífero vivo, lo que reportaría un gran impacto mediático.

Se dice que la decisión de hacer realidad la misión Sputnik II se hizo efectiva el doce de octubre del 57. Aunque había varios prototipos construidos de satélites se pensó que para una misión “tripulada” por un perro sería necesario diseñar algo nuevo y tal vez más simple y eso fue lo que se hizo. Se puso especial esmero en los aparatos de medida y monitorización de las constantes vitales del animal. Algo que preocupaba y de lo que no se tenían muchos datos era sobre la cantidad de radiación que habría en la zona y en caso de que fuera muy alta, el impacto que tendría en un ser vivo.

Mientras los científicos hacían los preparativos correspondientes a la construcción del artefacto espacial, veterinarios recogieron de las calles moscovitas a una perrita callejera. No pertenecía a ninguna raza pura, tal vez una mezcla entre Husky y Terrier. Aparentaba tener unos tres años y no superaba los 6 kg de peso. Perfecta para el experimento.

Antes de hacer efectiva su aparición entre los medios de comunicación se barajaron diversos nombres: Tchushka, Limontschik, Kudryavka… Incluso en Estados Unidos, sabedores de los planes de sus rivales, propusieron otras alternativas: Muttnik o Curly.

Al final la bautizaron con el nombre de Laika, como todos la conocemos ahora y la responsable de que millones y millones de nuestros canes hayan recibido y sigan recibiendo el mismo nombre, haciendo referencia a la célebre perrita rusa.

 

Preparación de Laika 

 

Tanto rusos como americanos de forma previa habían venido lanzando animales de todo tipo a las alturas, pero siempre a alturas suborbitales, así que el hacerlo más allá del campo gravitatorio terrestre era considerado como un grandísimo reto.

Desde simpre se pensó que el peroo era el animal ideal para intentar este desafío. tanto su tamaño como resistencia innata lo convertían en el candidato perfecto.

No lo hemos dícho aún: Laika no fue la única candidata para ser lanzada a las estrellas. Junto a ella compitieron otras dos: Albina y Muschka. La primera de ellas poseía una cualificada experiencia de dos viajes suborbitales a sus espaldas. Pero Oleg Gasenko, el hombre encargado de tomar la decisión final se decantó por Laika. Tras esto empezó un severo entrenamiento.

Se dice que durante este periodo Laika se volvió bastante silenciosa y que ejecutaa todos sus cometidos con una increible actitud de resignación. Día tras día las cargas de trabajo iban en aumento. Por otro lado era completamente necesario acostumbrar a la perra a estar en un habitáculo muy reducido y sometido a enormes vibraciones. Para ral fin se mantenía al pobre animal gran parte del día encerrado en cajas que cada doce días se cambiaban por unas más pequeñas, con extresantes ruidos y movimientos todo el tiempo.

Semejantes sometimientos causaron transtornos psicosomáticos en Laika y durante largos días no pudo excretar las heces, ni siquiera recurriendo al uso de laxantes. La crisis fue superada y se siguió con la carga del entrenamiento.

Las centrifugadoras también fueron parte de los artilugios con los que nuestra perra se vió obligada a lidiar. Las prubas con estos aparatos suponía un gran estrés que se traducía en elevados números en su tensión arterial y también en la cantidad de latidos por minuto la cual se duplicaba.

Laika tuvo que cambiar su alimentación de toda la vida por una mucho más sofisticada, consistente en un gel especial de alto nivel alimenticio. Podrías estar pensando que a la postre no le serviría de nada este cambio de dieta ya que murió a las pocas horas de despegar. El gel nutritivo tuvo sentido ya que Laika estuvo encerrada en el interior de la nave tres días antes de su despegue, es decir, el 31 de octubre fue la última vez que estuvo en compañía de sus gentes más cercanas paraluego estar encerrada en la soledad de su pequeño habitáculo.

Decir que en aquellas fechas en el lugar del lanzamiento, Baikonur, las temperaturas eran muy gélidas, por lo que tuvo que ser habilitado un improvisado sistema de calefacción con el que mantener el reducido habitáculo templado.

Tras semanas de preparación llegó la fecha. Todo estaba ya preparado. Todas las partes sensibles del animal fueron limpiadas con una dislocución alcohólica débil y zonas que pudieran ser comprometidas empapadas en yodo. Se la conectó a multitud de sensores.

La cápsula pesaba 18 kg y tenía el espacio suficiente para que la perra pudiera elegir entre estar de pié o sentada. Agua y gel alimenticio estaban a su disposición. También una bolsa para la caca.

 

 

El viaje de Laika al espacio

 

Por fin, en la madrugada del 3 de noviembre, a las 02:30, bajo los motores de un potente cohete espacial, en el Cosmódromo Baikonur, una asustada perrita partió para no volver con la única misión de reportar datos y abrir el camino al ser humano para la conquista del espacio.

Durante los primros minutos, el pulso de Laika fue tres veces superior al de su estado basal. el sufrimiento se mantuvo hasta que se alcanzó la etapa de ingravidez, en donde sus parámetros vitales retornaron a valores normales pero con una lentitud que no se había observado en los entrenamientos.

Tras unas 5 horas, de forma repentina las señales de vida se perdieron y ya no se volvió a tener señal alguna del animal.

El 14 de abril del año 1958, tras más de 2570 vueltas alrederor del planeta, la cápsula con el cadaver canino hizo su entrada en la atmósfera terrestre. Una lluvia de pequeños restos de Laika cayó sobre el Mar Caribe.

 

¿Qué causó la muerte de la perra Laika?

 

La pérdida brusca de las constantes vitales, seguramente no relacionadas con su muerte sino más bien con algún fallo técnico, nos ha privado para siempre de conocer por qué murió nuestra heroina. Se sabe que tarde o temprano el fallecimiento sobrevendría como causa de estar expuesta demasiado tiempo a un aislamiento térmico insuficiente, es decir, debido al congelamiento o al contrario, a las altas temperaturas como consecuencia de la reentrada del satélite en la atmósfera terrestre.

A lo largo de los años se ha venido discutiendo sobre lo que realmente sucedió, a los problemas de medición que hubo debido a la apremura con la que se construyó la cápsula. El secretismo de la URSS no hacía fácil el acceso a las verdaderas causas.

Hay desmentidos sobre las 5 horas que tardó en morir y extienden la agonía de Laika por más de 4 días, pero la tesis más aceptada es la del biólogo Dmitry Malashenkov, perteneciente al Instituto de Investigación Biológoca de Moscú. Este científico informó en el Congreso Mundial del Espacio en Houston que el can falleció por esceso de temperatura y con un gran estrés a las 5 horas del despegue.

Relacionado con el tema de la muerte, ante la imposibilidad de que Laika volviera a la Tierra, hubo un debate interno entre los responsables de la misión para acabar de forma artificial con la vida del cánido, tal vez privándole del oxígeno o dándole alimentos envenenados para evitar su sufrimiento.

También fue objeto de debate si realmente hubiera sido posible una reentrada exitosa de la perra en la atmósfera. Lo ciento es que en aquellos días lo que más primaba era el factor tiempo y aunque se sabía que la orientación de reentrada en el campo gravitatorio terrestre de la cápsula era peor de todas para mantener el equilibrio térmico del artefacto, el rediseñar la estructura para conseguir un nuevo centro de gravedad hubiera significado tal vez meses de trabajo.

 

Reacciones a la muerte de Laika

 

El mundo entero se hizo eco de la hazaña de la perra moscovita. La verdad es que en todo occidente estaaban asombrados del poderío espacial de la URSS, que hacía tan solo unos días había puesto en órbita el primer saélite espacial de la historia.

La cápsula espacial del Sputnik II era mucho más pesada y sofisticada que la expedición previa y a todas luces se vería que los americanos estaban muy lejos de conseguir algo semejante.

Antes de llevarse a cabo este enorme hito, el de llevar a un ser vivo hasta la sona de gravedad cero, no se sabía si ello sería compatible con la vida. Después de esta misión la respuesta quedó clara de forma afirmativa.

EL poder llerse en vivo datos biomédicos a enormes distancias y condiciones adversas, como son las correspondientes a un viaje espacial, también marcaron una revolución en la carrera espacial.

Al margen de este gran avance científico e ingenieril, empezó a debatirse sobre las cuestiones éticas de llevar a un animal a los confines del espacio por muy loables que fueran los objetivos. ¿En nombre del progreso técnico y científico se pueden sacrificar animales inocentes?

En Inglaterra, la National Canine Defence League promovió masivas protestas por la muerte del animal ruso y pidió un minuto de silencio por su memoria.

Desde la Roayal Society for the Prevention of Cruelty to Animals se lanzaron ataques y presiones de todo tipo frente a las embajadas soviéticas en diversos lugares del mundo antes incluso de que se comunicaran los éxitos alcanzados con la misión.

Para aplacar el clima de críticas frente a los logros rusos, éstos emitieron en ocasiones noticias falsas pensando en crear un ambiente que fuera menos hostil de sde occidente. No hay que olvidad que el impacto mediático de las primeras hazañas espaciales buscaban más la propaganda y la presión psicológca en el enemigo que otra cosa.

A lo largo de los años en los que duraron las sucesivas misiones rusas en el ambiente de la Guerra Fría no existió polémica alguna sobre la muerte de Laika en pos de la grandeza soviética. Es cuando Rusia empieza a abrirse al mundo el momento en el que desde la misma agencia espacial rusa se comenta con pesar la muerte de la perra.

Oleg Gasenko, el instructor de Laika en 1998 llego a decir  lo siguiente

“No hemos aprendido tanto como para que pueda ser justificada la muerte de un perro”

 

 

Honores recibidos

 

La perra objeto de nuestro artículo es uno de los animales reales más aclamados, tal vez el más famoso de toda la historia, por ello no extraña el gran número de menciones y referencias de todo tipo relacionadas con tal insigne animal

En 1997, el Instituto de Medicina Aeronáutica y Espacial de Moscú levantó un monunmento en memoria a todos los cosmonautas caido en la lucha espacial. Por supuesto, Laika está integrada entre todos ellos.

Sn multitud las colecciones de sellos en todo el mundo en los que se conmemora la contribución de Laika a la conquista del espacio.

Hay un chocolate que lleva su nombre, ala vez que una marca de cigarrillos. En multitud de subastas son vendidos recuerdos de la perra rusa.

El robot americano Oportunidad bautizó como “Laika” a la primera muestra de suelo marciano recogida junto al cráter Vostok en Meridiani Planum.

En el año 2008, el premio Eisner a la mejor novela juvenil fue ganado por una biografía sobre Laika por el escritor Nick Abadzis.

Hay editoriales y bandas de rock consagradas a Laika.

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Otros animales astronautas

 

el primer chimpace en viajar al espacio

Momentos previos del chimpancé Ham antes de ser lanzado desde la “Mercury-Redstone 2” al espacio.

 

La historia de Laika solamente fue el principio de una saga de seres vivos que dieron lo mejor de sus vidas a la carrera espacial aunque con mucha mejor suerte que la que corrió la aventajada Laika.

En Rusia hay más heroinas: Belka y Strelka por ejemplo. Ambas fueron catapultadas al espacio en 20 de agosto de 1960 dentro del cohete Sputnik 5. Con ellas viaja una nutrida tripulación de 40 ratones, varias ratas y multitud de insectos, plantas diversas, hongos y guisantes. Fue la primera tripulación animal en regresar sana y salva.

La nave espacial 3, dentro del programa Sputnik, que despegó de la Tierra el 1 de diciembre de 1960, fue otra pequeña barca de Noé en la que convivieron dos perros (Plschjolka y Muschka) con varios insectos y plantas.

En aquellos dias el viaje del hombre estaba ya muy cercano y eran necesarias respuestas para muchas preguntas que aseguraran el éxito del viaje espacial humano.

Desgraciadamente todos estos pequeños viajeros fallecieron en su intento de regresar a la Tierra.

El 5 y el 25 de marzo nuevamente fueron enviados fuera de nuestro planeta más animales, por ejemplo la perra Svyozdochka.

Los americanos por supuesto que también se valieron de animales diversos para allanar el camino a los astronautas humanos.

Ratones y chimpancés fueron los conejillos de indias para sus planes.

 

Otros perros también despegaron de la estación espacial soviética de Baikonur hacia el espacio. Los primeros perros que regresaron a Sputnik 5 fueron Belka y Strelka el 20 de agosto de 1960, a bordo del Sputnik 5.

A bordo de la nave espacial 3 (Sputnik 6), lanzada el 1 de diciembre de 1960, estaban los perros experimentales Ptschjolka y Muschka así como otros animales, incluyendo insectos y plantas. La discusión se centró en cuestiones específicas relacionadas con el comportamiento del hombre y las plantas en condiciones cósmicas. Las plantas también son importantes en este sentido, porque podrían ser importantes para la nutrición de los astronautas. Sin embargo, el regreso de este vuelo fracasó.

El 9 de marzo de 1961 se llevó a cabo el siguiente experimento animal con la nave espacial 4 (Sputnik 7). En una cápsula un perro fue lanzado al espacio. Estaba alojado con otros objetos biológicos. Esta nave espacial regresó a la Tierra intacta con todas las criaturas vivientes.

La nave espacial 5 (Sputnik 9) comenzó el 25 de marzo de 1961 con la perra experimental Svyozdochka (Rusia).

También se han llevado a cabo dos experimentos satelitales con animales en los Estados Unidos. El 3 de junio de 1959, cuatro ratones fueron transportados al espacio con el satélite Discoverer III. Se planeó que la cápsula se separaría del satélite y regresaría a la Tierra en paracaídas. El intento falló, el satélite se perdió en el espacio. En el programa de Mercurio, la Tierra fue orbitada dos veces el 29 de noviembre de 1961, durante la misión del Atlas Mercurio 5 del chimpancé Enos.