Meteorito Rusia

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Rusia es un país marcado por la caída de meteoritos, cometas, asteroides y en general bólidos venidos del cielo. No es que los rusos tengan mala suerte porque los cuerpos celestes posean una predilección por impactar en su territorio. Lo que ocurre es que Rusia es el país más grande del planeta, de hecho representa más del 11% de toda la superficie de la Tierra.

En el último siglo han tenido lugar dos fuertes impactos, ambos muy mediáticos y rodeados de controversia, sobre todo el primero de ellos. Estamos hablando por un lado del caso Tunguska, en donde un meteorito o bólido en general se hizo sentir de forma brutal en el corazón de Siberia el 30 de Junio de 1908 y por otro del meteorito de Cheliábinsk el 13 de febrero de 2013 cerca de los montes Urales.

Vamos a dar buena cuenta de cada uno de estos dos fenómenos, de cómo se originaron y las repercusiones que tuvieron sobre la zona y los medios.

Meteorito de Tunguska

A las 07:17 en la mañana del 30 de junio de 1908 se produjo en el cielo una tremenda explosión que causó enormes daños en el arbolado de la zona. El suceso pudo ser sentido y registrado a miles de km. Millones de árboles fueron tumbados. Durante varias noches la luminosidad del cielo fue máxima en toda Rusia y parte de Europa.

Se estima que la energía que se liberó en el momento de la explosión fue equivalente a los 30 megatones, siendo un megatón la potencia liberada por un millón de toneladas de TNT o trinitrotolueno.

No hubo ningún cráter en el suelo ya que el bólido se desintegró antes de tocar tierra. La hipótesis más probable es que se tratara de un cometa compuesto únicamente de hielo. Hay decenas de teorías alternativas a estas, prácticamente todas sin fundamento y llenas de sensacionalismo. No vamos a perder el tiempo con ellas, claro.

La posterior recopilación de datos tardó mucho en ser hecha por lo que hemos perdido para siempre valiosa información que de haber contado con ella nos habría dado más luz sobre lo que realmente sucedió en el lugar. Era un tiempo en el que reinaban los zares y para estos no era un asunto importante. Únicamente 13 años después y ya bajo el gobierno de Lenin se preraró una expedición científica para ver in-situ qué es lo que realmente sucedió.

Un equipo dirigido por Leonid Kulik, perteneciente a la Academia Soviética de Ciencias realizó un duro y largo viaje a la zona 0 y lo que se encontraron fue con un círculo de destrucción de un radio de 30 km y siempre sin signos de cráter. Esta fue la primera de las incursiones sobre el terreno.

17 años después, esto es en 1938, fueron sacadas valiosas fotografías desde un avión. A tenor de los daños en forma de alas de mariposa fue posible determinar que la explosión había sido doble y que el cuerpo espacial seguía una linea recta.

Durante la década de los años cincuenta y sesenta nuevas expediciones consiguen recuperar microlitos cristalinos de origen extraterrestre y polvo de magnetita.

En 2007 se anuncia el descubrimiento de un lago que podría ser un cráter con agua y que estaría asociado al fenómeno que describimos. Está a 5 km de la zona cero, con 50 m de profundidad por 450 m de diámetro. Los que afirman estos datos es un equipo de investigadores italianos que obtuvieron estos datos en 1999. No cuentan con muchos apoyos ya que otros expertos consideran que si se tratara de un asteroide el cráter debería haber sido mucho mayor. Además, los árboles que circundan al supuesto cráter inundado tienen todos más de 100 años de antigüedad.

Qué cayó en Tunguska

En la mañana del 30 de junio de 1908 un cometa cuyo cuerpo era hielo y polvo de varios cientos de metros de diámetro entra en contacto con la atmósfera, perdiendo masa por sublimación rápidamente en su descenso hacia la Tierra y finalmente explotando con una violencia de 30 megatones a una altura de unos 8 km.

Los daños producidos en la zona fueron ocasionados por dos factores: uno de ellos la onda de choque, energía mecánica propagándose en la atmósfera y otro la energía térmica.

Posiblemente en su origen se trató de un enorme cometa que se trasladaba alrededor del Sol y que hace unos 30000 años empezó a realizar elipses cada vez más cercanas a la trayectoria de la Tierra a la vez que se iba desintegrando. Puede también que el cometa que perturbó la paz de Siberia se trate de un simple fragmento del cometa Encke que todavía se traslada entorno al Sol cada 3,3 años.

Meteorito de Cheliábinsk

En una fría mañana del 15 de febrero de 2013, al sur de los montes Urales, a unos 80 km de la ciudad de Cheliábins, un meteorito impactó contra la atmósfera, desintegrándose en cientos de pueños cuerpos que llegaron al suelo, siendo el cuerpo más grande de 650 kg.

La energía liberada llegó a los 500 kilotones, nada que ver a las cifras del bólido de Tunguska. El suceso fue recogido por miles de cámaras instaladas en automóviles, edificios y otros lugares diversos.

Características del meteorito

Según datos de la NASA, el cuerpo que impactó cerca de la ciudad rusa tendría una masa de 10000 toneladas, atravesaría la atmósfera a 18 km por segundo y tardaría en fragmentarse completamente poco más de medio minuto. Su origen estaba en el grupo Apolo del cinturón de asteroides, zona entre Júpiter y Marte.

El bólido era una condrita, un meteorito no metálico, que tendría casi 4500 millones de años.

Efectos del meteoroide de Cheliábinsk

Hubo consecuencias en forma de daños materiales y también de personas afectadas. Lo que mayor impacto tuvo fue la onda expansiva debido a la alta velocidad del meteorito, muy superior a la velocidad del sonido.

Los cristales de muchos edificios se vieron dañados y muchos heridos por lesiones de cristales o diréctamente afectados por los efectos de la onda sonora tuvieron que ser hospitalizados. Otras ciudades y provincias también notaron el impacto.

Los medios de comunicación se hicieron eco al instante de todo lo sucedido y tanto las autoridades rusas como las del resto del mundo remarcaron lo vulnerable que es el planeta e hicieron llamamientos a tomar medidas en cuanto a la vigilancia espacial.